jueves, 2 de octubre de 2014

El Encanto de la Psicopatía




+18 Este artículo no es apto para sensibles. Advertido queda. +18


Hace tiempo descubrí un proyecto musical que realiza lo conocido como "Breakcore", un estilo de electrónica anterior al Dubstep que no llegó a moda a pesar de ser de mismos ritmos rotos pero sazonado con melodías inquietantes y experimentaciones más arriesgadas.

En eso que descubrí un vídeo no apto para sensibles:



En aquel momento, más inocente e ingenuo de mí, quedé perplejo después del visionado, y tras evaluar con calma llegué a la conclusión de que no me había disgustado. Si había que reconocer mérito, el vídeo y la música lo lograban, pues hicieron que creyera en una historia a pesar de la falta de letra o idea previa; con sólo un título mi imaginación se dejó llevar.
Con el tiempo uno va descubriendo que éste videoclip se queda corto en comparación a clásicos de la música “violenta” como lo son los Cannibal Corpse y su “Fucked with a Knife” (Jodido/a con un cuchillo), tema que tiene sus miles de reproducciones en Last.fm junto a otras canciones hermanas de títulos igual de explícitos. Entonces llega el Grindcore, pero eso ya es otra historia.
A lo que vengo a decir, ¿es el tema de los asesinatos y la violencia extrema algo que nos pueda atraer por naturaleza? Si uno es humano con un mínimo de sensibilidad, repudia y juzga estos actos, ¿pero por qué no podemos negar ver una buena película de terror sangriento o leer un buen libro donde el psicópata se sale con la suya de forma creativa y cruenta?

El cine está lleno del género psicópata con películas como Hostel o Human Centipede (aborrecible) por citar sólo dos entre mil, pero en comparación a la literatura se queda corto.
En la literatura hay una regla no escrita sobre que a la hora de tratar una temática o describir escenas no hay límites. En los libros está permitido todo, habiendo títulos donde escenas explicitas son descritas como si nada, dejando al lector la última palabra.
Mientras que el cine es censurado, criticado o manipulado para crear polémica/publicidad, la literatura campa a sus anchas; y nos gusta. Salvo en Estados Unidos que siempre andan traumatizados, en muchos países se publican libros sobre asesinos y sus desventuras, incluso narrando sus experiencias en primera persona. Como ejemplo tenemos American Psycho, libro que más allá de lo explicito poco más nos puede aportar, aunque, claro, peor ejemplo son las recientes 50 Sombras de Grey y su sadomaso, cuento de niños en comparación a lo que llegó a escribir el Marqués de Sade y su obsesión por describir vejaciones de forma gratuita tras una trama sobre la naturaleza humana y su concepto del bien y el mal.
Es tal la cantidad de obras escritas con temas “delicados” que sería imposible leer todas, siendo facilitado el trabajo por listas especializadas como las que se pueden encontrar en Goodreads.

Hoy en día con esto de Internet tenemos a mano cualquier cosa que podamos imaginar y de una forma gratuita. El acceso al lado oscuro de la mente puede estar a unos clicks de distancia si uno se sabe mover por las páginas adecuadas. Leyendas urbanas giran entorno a algunas webs, donde muchas son reales o basadas en. Páginas dedicadas a asesinos no hay pocas, siendo casi todas bastante directas con fotos reales. Se dice que hay una red snuff, pero imagino que los más cercano son las webs de este tipo, no siendo inviable encontrar vídeos que prometen que su contenido trata sobre un suicidio real aunque se note la croma. Sin embargo puede quedar la duda con alguno de ellos... y eso estimula la imaginación.
En lo referente a dibujos y arte gráfico en general nos topamos con otro caso similar al de la literatura: sin límites y a su gusto. Galerías enteras de imágenes sobre el tema que puedas imaginar existen, pudiendo hallar webs especializadas que funcionan con etiquetas específicas como asfixia (incluyendo gente ahorcada o estrangulada en pleno acto), mutilación, bestialismo (humanoides animales (Furry) o incluso monstruos violando), tortura, violación, asesinato, humillación pasada de rosca y mil fetiches más como gigantismo (y su contrario), vore (devorar), miembros múltiples, cambio de sexo (Gender Bender) o de edad espontáneo, desproporción, mutantes, penetración a pechos o penes, muertos... Ríete tú de dónde quedó la zoofilia.
La mayoría de éstas temáticas son tratadas por japoneses, siendo curioso por la represión sexual que suele poseer éste país (o eso dicen los tópicos). Es como si contenerse produjera una necesidad de escapar por otro lado, resultando más intenso cuanta más represión haya. Deducimos que tal liberación permite crear un equilibrio.
Recordemos que todo ésto es dibujado, nada más allá de la ficción (hay que insistir en recordarlo), pero da que pensar al ver la gran cantidad de usuarios y dibujos sobre cada temática, no resultando extraño a la naturaleza humana como se puede pensar en un primer momento.
En resumidas: todos tenemos nuestras manías sexuales. Aunque esto no tiene por qué ser así necesariamente, es sólo una cuestión de gustos, y tras conocer a la mayoría de esos usuarios descubrimos que son gente sana bastante cuerda.

He ahí que surge mi reflexión sobre el tema. Hace poco traté con unos amigos sobre segundas y mensajes escondidos en dibujos animados que sólo un adulto comprendería. Se llegó a la conclusión que la mayoría de personas atraídas por estos temas suelen ser corrientes. Es una inversa que no tiene el porqué implicar nada. De ser así, los libros best-seller de Stephen King o Thomas Harris habrían acabado con la humanidad desde hace tiempo.
Que te fascine lo macabro o lo gore no significa nada, son gustos entre tantos, y eso habla bien porque sabes diferenciar realidad y ficción para ubicar el límite. De no ser así sería imposible apreciar las obras de Hitchcock y comprender su éxito, de cómo lograba arte a partir de unos asesinatos ficticios.

Extrapolar a la realidad es cuando viene el problema, y casos como los de algunos videojuegos, los juegos de rol o de incidentes en institutos nos hablan más de un problema en la persona que realiza el acto y no con lo que consuman, gusten o aficionan. La mayoría de psicólogos lo dicen, pero los medios parecen más centrados en lo que tengan que decir una minoría o cierta asociación de padres porque es lo que vende y da el morbo generador de dinero. “De satánico a rolero”, como aquel que dice.



Apoyo lo extremo siempre y cuando cuente una historia que exprese o con la que se pueda recapacitar. Si no es así, tampoco pasa nada. Después de todo el arte es libre; y ser libre significa ser humano.

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