miércoles, 9 de septiembre de 2015

El Poder de Menéame



Llevo en Menéame.net unos años y allí he aprendido de todo. No sólo por las noticias, sino también por los comentarios, de una media entre ingeniosos y “troleantes”. Se hacen de querer, vamos.

Si me he decidido a confesar es porque ayer mismo me sucedió algo curioso en relación a esta web, o así lo quiero creer. Suelo visitarla a menudo y subir casi todo artículo que se me cruzo. Esta actitud me ha enseñado lecciones, ahí donde se ve, y a leer opiniones tan dispares y con peso que es imposible no aprender. Bien, hace dos días subí esta noticia:


Trata sobre objetos de diseños y avances para la ciudad. Se muestran ejemplos que ya existen, como las paradas de autobuses con columpios o los bancos/sillas que también sirven para apoyarse o de mesa. La noticia no va más allá de lo curioso o de dar información sobre un hecho que poco a poco irá llegando.
¿Cuál es el hecho entonces? Pues que ayer, hablando con un conocido aleatorio de tantos de mi pueblo, me comentó sobre uno de los objetos de los que habla la noticia. Estábamos en la parada del autobús y casualidad que surgió el tema sobre las que tienen columpios. Se podría considerar una casualidad, y en parte así lo considero…

Si no fuese porque no es la primera vez que me sucede.

A lo largo de mis años en Menéame, noticias que he compartido como la de Kuratas, el mecha, el lavado de cara del Quake, el robot que pinta mientras duermes, los poderes mágicos de Alan Moore  o la de el cantante de Opeth viendo a los One Direction han sido tratadas a la larga en conversaciones con conocidos y amigos y sin haberlo provocado. Es normal que te llegue a Portada una noticia y que en ese mismo día o al siguiente la veas en el muro de Facebook de algún amigo, pero considero más único que lo hables con alguien que apenas conoces y en otra ciudad, como me ha sucedido.
Pero mi caso favorito, el más sangrante por así decirlo, fue con un amigo que se me puso a hablar de una de mis Portadas más sonadas: https://www.meneame.net/story/another-brick-in-the-wall-analisis-cancion-perfecta
Sin mostrarlo, aluciné, lo escuché con calma y supe cuándo acertaba y cuándo no. Me habló de la canción con la misma emoción que yo escribí sobre ella. Ahora repaso el artículo y reconozco que necesita un arreglo, pero la idea; la esencia, sigue ahí, y es contagiosa como un virus. Le corregí en forma de opinión lo que comentó sin decir que el artículo era mío. Me sentí como un Sócrates que se guarda secretos del Universo por puro capricho (o no).

Es el poder de la comunicación, sobre todo de las redes sociales, y lo que antes eran chismorreos ahora son noticias de titular. Y es entre manos que tenemos una herramienta más poderosa de lo que se cree, que me hizo pensar que cualquier cosa que digas por la red, cualquiera, puede influir de una u otra forma en el mundo exterior, a veces mucho en algunas personas.
Ya se ha visto con políticos o gente de renombre, que por una palabra de más, un chiste o una mínima falta de ortografía se les ha abalanzado una turba mediática. Si yo, que soy un ciudadano del montón, he logrado influir y contagiar información, ¿qué no logrará alguien que tiene miles “a sus pies”.

Más que una anécdota, es una reflexión.

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