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lunes, 3 de agosto de 2015

El Guardián


 
Idilios tras una cortina de pureza.

Depende de cada uno decidir de qué está hecha la pureza.

¿Eres capaz de ver la cortina?


Habité un mundo que bien conoces. Sí, sabes que hablo de ese mundo donde puedes pasear de una punta a otra sin toparte con ningún obstáculo o peligro. Las piedras son de corcho, y por el grifo sale miel. Allí en ocasiones la luna, si eres lo suficiente paciente, sonríe y guiña un ojo. Tú ya sabes de qué mundo hablo.

Por el día de cada día me levantaba con el mismo pie y bostezaba con la misma boca. Un par de raspados al pelo, a los dientes y a luchar contra el día. Siempre ─pero siempre─ acabamos igual de agotados, y es entonces que llega la noche para hablar con voz suave y acariciar los ojos cansados de la luz. Tanto al día como a la noche se les enfrenta de cara, y hay que reconocer que es admirable, un sino lleno de mérito en cada uno de nosotros.

La zona donde habité estaba conectada por caminos de tierra. De uno de ellos provine, aunque apenas recuerdo que había allí. Sé que hay más rutas, pero no hace falta pisarlas; si uno está bien donde está, ¿para qué más? Aunque, bueno, influenciaba saber que conforme uno se aleja del corazón de esa tierra se va topando con los llamados guardianes. Sus miradas advierten de los peligros que hay más allá, y que está bajo nuestro juicio recorrerlo. Son bastante persuasivos sin decir nada, lo sé bien y seguro que vosotros también.
Una vez me alejé por curiosidad, o más bien llevado por una corazonada. No tardé en cruzarme con un guardián. Era serio, y no paraba de observarme. Había oído sobre esa gente que ha caído en el abismo y se preocupan de que nadie más lo haga. ¿Cómo hicieron ellos para escapar de la sima? En el fondo deben de ser justos, pero su actitud habla sobre lo que ocurre al llegar a los excesos. No quise analizar mucho más, así que di la vuelta y me alejé para continuar con mi vida. ¿En qué estaría pensando?

Continué con mi trabajo y la vuelta diaria a casa. Leer el periódico y probar cada día un plato nuevo sacado de la televisión-microondas. ¿Qué podía salir mal? Era imposible...

Pero un día apareció él, y lo estropeó todo. Así lo pensé.

Era insistente, y andaba sin descanso, lo juro. Sin prisas ponía a uno nervioso, y aunque se imitaran sus muecas era difícil comprenderlo. Aparecía de repente y se iba de la misma forma.
Al principio era difícil entenderle, pero con el tiempo se contagió de la calma del mundo. Balbuceaba y relinchaba, y no pude evitar reír sin querer ni ofender. Al final insistió tanto en sus apariciones que me habitué.
Ya que estaba, le mostré el mundo. Le enseñé la hierba de chocolate y a las ovejas que producen electricidad. Le hablé del principio sideral de las bombillas y de los molinos cuánticos; de la gente que anda al revés y de las doce maravillas del mundo… pero no se asombraba, parecía en cada vez más preocupado, alejado de y en asuntos que no quiso compartir.

¿De qué iba? Me sacaba de quicio.

Un día, junto a un sauce urbano, lo abordé con cierta violencia inofensiva. Enseguida lo captó, y de lo que me habló fue inesperado:

“Te lo estoy intentando decir a cada momento”.

Y era cierto, había estado hablando a menudo, pero por rutinas y perezas no le había escuchado del todo. A mi mente venían fragmentos de sus frases, y era imposible armar algo coherente. Decidí entonces darle una única oportunidad y escucharle:

Fue más que suficiente.

Me habló de un mundo donde los grifos expulsan agua. Lo asimilé y me pareció entre lógico y extraño. Me dijo que allí las rocas no eran de corcho ni tenían restos de pintura, sino que estaban hechas de un material que las definía en sí, como tal. ¿Comprendéis? Es difícil de explicar, ¿piedras que están hechas de…? ¿Piedra? ¿La roca es roca? Comenzó a dolerme la cabeza, y sin embargo no le negué en ningún momento.
Conforme su discurso avanzaba fui recordando el lugar donde vivía de niño. Era hermoso, mucho más pequeño que la zona que habitaba entonces. De allí sí que recuerdo que de los grifos manaba agua, y que beberla me sentaba bien aunque no tuviese sabor. Recuerdo que tropezaba con muchas piedras porque eran tan duras como impertinentes. Era una vida diferente, bastante limitada. Por eso me mudé a ese lugar más espacioso donde el sol alumbra hasta cansarse. ¿Cuál era entonces el problema?

Y sin embargo lo había.

Terminé de escuchar su discurso. Era disparatado por fuera, pero no se podía negar ninguna de sus palabras. ¿Por qué? Recuerdo tan bien ese momento, a ese aire con olor a naranja… ¿de dónde provenía? No había naranjos por ese lugar, de hecho hacía tiempo que no veía uno…
Me llamó la atención con el dedo y me habló de lo que no se debe: de los guardianes. Ah, no, por ahí no pensaba pasar. ¿De qué iba? Pero de nuevo su verborrea me hipnotizó. ¿Cómo puede sonar alguien tan coherente? ¿Cómo conceptos nuevos pueden resultar tan familiares? Mi infancia regresó, y el niño que todos tenemos confirmó con gestos de cabeza mientras yo le gritaba en silencio que no le diese la razón… al rato ya estaba imitando sus pasos. No creo haberme maldecido tanto en ningún otro momento de mi vida.

Me dejé llevar sin saber cómo, maldita sea, y cuando me quise dar cuenta acabamos en la parte donde me crucé con aquel guardián: y allí estaba, como si siguiese siendo el mismo día. Tuve una tentativa, pero él y mi niño me lo impidieron. No sé cómo me dejé convencer de nuevo y avanzamos ignorando al guardián.
Era nuestra perdición, y de querer saltar hacia nosotros aquel ser tan severo le echaría la culpa a él y sólo a él. Seguro que lo entendía y lo atacaría para salvarlo del abismo. Yo también he visto esa oscuridad en los días que no soñamos. Sé de qué pasta está hecha la parte oculta de una persona. Lo sé y por eso no cruzaba más allá del guardián… pero nos situamos más allá, quedamos alejados. El guardián se limitó a mirar como si en el fondo nos temiera.

¿Qué ocurría?

Regresamos y lo vi acercarse al guardián. Me pidió que me acercase, que no temiera pues era mi guardián. Sí, así, como lo escribo: mi guardián.
Ese día fue de descubrimientos, tantos que no me permití contarlos. Es cierto que cuando uno tiene un hallazgo surge una cadena que lo lleva a otros. El punto que lo inició todo aquel día produjo un cordel dorado casi interminable… de hecho descubrí que nada tiene final.

Nada.

Era mi guardián, y no me miraba de forma severa. Él me dijo que lo mirase durante un rato, y en esa mirada me descubrí a mí mismo. ¿Cómo era posible? Hay preguntas que es mejor no responder, así que opté por sustraer un hilo del tejido de la verdad, compuesta por el mismo material que la realidad. Y allí vi que cada uno somos el Universo a su manera, aspectos de una misma cosa, o caprichos si así se prefiere. En esa mirada vi mi vida entera, y seguro que a alguno de vosotros os ha pasado; porque aquellos ojos no hablaban ni de dureza o ira…

…sino de decepción.

Mi mueca se torció y le dije a él que nos fuéramos a casa, que necesitaba descansar, pero sobre todo pensar. Pensar mucho. Fue increíble que a pesar del agotamiento cumpliera con mi palabra y no durmiese. Medité y dudé, principalmente lo segundo.


He dejado atrás la miel y el corcho, a las comidas ilimitadas y a los árboles urbanos que nacen del cemento ligero. Mi guardián nos acompañó durante parte del trayecto. Su mirada fue cambiando, pero no supe identificar hacia qué. Ahora creo saberlo, pero es difícil de explicar.
Fue bastante considerado, y se alejó una vez se aseguró que estaría bien en este nuevo hogar. Sobre él, el tipo que apareció sin más, pues a veces nos cruzamos y charlamos. Nos hemos convertido en unos vecinos más de tantos.
Por las noches me gusta sentarme sobre una dura roca y ver esa luna tan blanca y pecosa, inmóvil como si estuviese muerta. Un cadáver espacial, qué descabellado. El viento no huele a nada, o acaso tiene el mismo sabor que el agua. A veces pocas cosas me saben a algo, pero no me importa. Las pocas veces que siento o descubro un nuevo sabor me deleitan a un grado único como para definir.

En fin, depende de cada uno decidir de qué está hecha la pureza. Sí, ya sé que tú también ves en todo momento la cortina pero… es que hacía tanto tiempo que no me sentía revitalizado que... cierto, perdona, sólo he hablado de mí. Dime, ¿qué tal te va por donde vives?

miércoles, 2 de mayo de 2012

Los verdaderos muertos vivientes



Hay una especie entre todas las de la naturaleza que se muestra como tal, como indica el título. Están entre nosotros e incluso tú podrías ser uno de ellos.

Los muertos vivientes vagan, sencillamente, pero no de la manera literal de la frase, si no más bien en comportamientos y conclusiones. Su mente se muestra habladora, sencillamente, y no esperes mucho más, al menos en ese sentido, porque en lo demás son capaces de crear las más absolutas de las complicaciones. Como un tornado pasaran y dejaran todo destrozado a su paso, solo que en este caso es invisible y muchas veces ni lo ves venir.
Su comportamiento se muestra amistoso en un principio porque así lo han aprendido, y realmente lo son. Pero la cosa se pone curiosa cuando muestran uno de sus mayores poderes: viajar a realidades alternativas, donde son los únicos habitantes de esa Tierra, según en la teoría concluyente de hasta donde se ha podido investigar.
Como digo, su realidad es peculiar, es único y no encaja normalmente con la realidad que pisamos diariamente, ven cosas que no están ahí o deducen piezas de puzzle que poco encajan, lo peor es que se quedan con la primera pieza que idean y muevelos tú de ahí, ni con una grúa.
Te la lían, uno anda tan feliz en este mundo o preocupado por las responsabilidades que de repente llegan y muestran su otra cara, esa que jamás esperas porque ni ellos mismo la planean. En su realidad alternativa tú no tienes problemas por lo que tienen derecho a resolver la ecuación como les plazca, o así al menos se lo dices, pero no, tienen una carrera de matemáticas dimensional y las operaciones son como han llegado a deducir, lo primero que se les ocurrió y lo primero que hará surgir problemas sin sentido. Tú estás ahí porque formas parte de su teatro, donde el protagonista es su ombligo y tiene que besar su pelusilla, así lo indica el guión. Eso de que tienes asuntos más allá de las estrellas no es posible de ser concebido en su mente, o al menos sí pero es ignorado para que el show pueda continuar.

Sencillamente no hay química con estos personajes, nunca mejor dicho, son seres, literalmente, que han entendido mal la vida. No se les puede culpar cuando se diseccionan para buscar respuestas, se comprende entonces que ellos son así, sin más, no están programados ni tienen una mente con capacidad de crear. Bueno, quizás para el auto-engaño, en estos son pintores sin igual. Simplemente están viviendo, viven por vivir. Esta frase es más fuerte de lo que parece, es la mayor blasfemia concebible, tener un don para no aprovecharlo en absoluto, lo que da sentido a todo lo que existe e ignorarlo como el mayor de los maestros ignorantes.
Están ahí, como ya dije, vagando, realizando las necesidades básicas porque están escritas en la sangre, que si no... y lo peor es que actúan por inercia, simulando lo que ven en todas partes, creyéndose que tienen la misma capacidad al ver como actúan otros que si tienen esa capacidad. Está claro que realmente no tienen esa sección escrita dentro, así que provocan mal funcionamiento al cruzarse en nuestro camino mientras que en su realidad donde son el único ser pensante obran bien a la primera y sin errores, como siempre. En definitiva, que te la lían.

La sensación que sentimos hacia estos muertos es simpatía, como especifiqué, luego la cosa puede evolucionar por varias ramas como indiferencia, costumbre, preocupación, miedo leve, miedo ya algo más serio, preguntas, muchas más preguntas, incomprensión (a veces casi absoluta) o, para los más optimistas, gracia, pero pocas veces pasa esto y solo aquellas personas que se ríen hasta de los problemas más básicos pueden hacer surgir esta emoción. Todas estas fases ocurren en ordenes aleatorios cada vez, pero te aseguro que pasarás por todas ellas poco a poco hasta el estallido final, donde se resuelve el asunto con una baja importante, donde normalmente eres tú y tu cordura. El muerto viviente seguirá así después del Big Bang, muerto y viviendo para vagar una vez más a compartir la filosofía de las galaxias desconocidas.
Si me dejáis señalar un apunte aparte solo un momento, es curioso como evolucionan las emociones tanto propias como ajenas, de una a otra, de un pensamiento a otro. No puedo evitar pensar que hasta ese abstracto imita a los organismos y su evolución, cambiando y reproduciéndose magistralmente. Nuestra mente imita lo que ve al fin y al cabo, y algo que ha existido desde el primer ser vivo tenía que notarse hasta en el último detalle de nosotros, de nuestra compleja forma. Sin excepción.


Ahora bien, imagínate que eres alguien con poder, alguien influyente con una buen mente, no tiene porque ser inteligente, si no simplemente bien amueblada y con un ojo que se fija en los detalles. Tienes el don básico que es aprender, o así pensabas hasta que viste el mundo plagado de zombies. Tienen piel normal, pero por dentro son todo entrañas de un color no correspondido. No eres tonto como sabes y vas a sacar tajada del asunto. No todos los poderosos van a actuar igual, pero algunos idearon un plan para los sin vida y como bacterias eficaces la idea se plaga y expande rápidamente, por que al fin y al cabo tu ojo sabe ver y aprender de las buenas ideas.
Okey, estás solo ante el peligro y... ¡funciona! Puedes manipular el ganado muerto a tu antojo, aún encima estos comparten sus peculiares realidades entre sí ¡y te ignoran! Espera, si que te nombran pero... ¡Ey! Mira si eres poderoso que ni te salpica. Monstruo, que eres un monstruo en todos los sentidos.
Que feliz que eres ahora hombre influyente con tu ejercito de negados, cuantas cosas puedes hacer ahora que antes no podías. Y es lo que hay, tienes la cualidad y la has aprovechado, hay que ser tonto perdido para perder una oportunidad así, tanta gente que se deja llevar y no conducirla a tu beneficio.


Y ahora imaginemos que somos otra clase de persona poderosa, tienes influencia y el mismo ojo avizor que ordena tu mente bien amueblada. Respiras distinto aún así y miras de reojo aparentando desconfianza pero más bien es porque estás alerta constantemente buscando oportunidades. Alguien con estas cualidades tener a mano a los muertos vivientes es un regalo caído del cielo.
Los tienes a tu merced, son cosas que se mueven que hacen lo que les dicen con un par de chasquidos de distracción y unas palabras llenas de sabiduría barata. Lo mejor que eres consciente del baratismo de feria, pero están a tu merced que es lo que importa.
Es el momento en que chupan la polla, pero no tomarse esto como algo vulgar, por favor, recordemos que chupar pollas no es solo eso, ya que se puede hacer de manera consentida, con ganas, por obligación, por aburrimiento, curiosidad, estupidez, por engaño, por trabajo, artísticamente, por convicción, equivocación, duda, inconscientemente, por demostrar algo, por simple rutina o por querer hacer un previo a la reproducción.
De ti depende, ser con poder, como pueden llegar a una de estas conclusiones, todo por los caminos previos que se realicen en la manipulación de los muertos vivientes. Pero, ¿por qué no ir un poco más allá? Eres alguien listo y por lo tanto creativo, con imaginación bastante amplia, así que cortarles la cabeza por ver que ocurre quizá no esté tan mal. Ale, todo manchado de sangre, pero no importa, quedan muchísimos muertos vivientes más y te aseguro que no se van a extinguir así como así... ¿Qué porqué has hecho eso? ¿Y porqué no? Eres alguien consciente de tus acciones y no tiene porque suponer un problema. El problema en realidad lo tienen ellos, que vagan por que sí, que aunque sean quitados de en medio nada va a cambiar, así que no supone hacer ningún mal dentro de tu ética. Están ahí, quizás, por algo, y si no, pues al menos vamos a darles alguna utilidad, que da pena desperdiciarlos.



Que gran misterio, o no, suponen los muertos vivientes, que existen sin más produciendo con sus acciones y decisiones destinos la mayoría de veces poco productivos. Aún encima se quejan de que los manipulan, que lo más fuerte es porque se lo han dicho, que si no, ni se enteran.

lunes, 19 de marzo de 2012

Tú teoriza, Yo teorizo




La ciencia es lo más básico que existe, tanto, que lo define todo. La religión poco a poco queda relegada o se ve obligada a darle la razón a la ciencia en algunos puntos con tal de sobrevivir. Un punto conocido, el más famoso, entre esta guerra de palabras es “Creacionismo contra Evolución”. ¿Qué os voy a contar que no se haya dicho ya sobre este tema...?

Pero, aún así, la teoría de la evolución es eso mismo, una teoría, y a veces lo olvidamos, asumiendo ya de tal forma que es la pura verdad cuando es realidad que tenemos muchas pruebas sobre ello pero no una afirmación definitiva. El problema es que no lo vemos con nuestros ojos, es un proceso tan lento que necesitamos ver más allá para comprenderlo. Es así con casi todo.
Para mi la evolución es casi divina, es esa verdadera religión en la que creer y que aporta tantos datos fantásticos de como cambian las especies que me cuesta no creer en ello; es tan magnifico que a la fuerza tiene que ser verdad. Pero aún así, como ya indico, no deja de ser una teoría, una base que puede, vete a saber, cualquier día ser desmontada por el descubrimiento de otro origen. Que vamos, no creo que esté relacionado con un dios o similar, la cabeza creo que aún me es sensata.


Y es que amigos hay una guerra invisible y constante de la cual no nos solemos parar a pensar, y es esa batalla como lo puede ser entre teorías. Están las teorías más grandes que son las que dan forma al mundo contra esas ciertamente con peso de razón que se intentan ganar un hueco a base de hacerse notar poco a poco. Los científicos parecerán gente tranquila y pensativa, pero normalmente están en constante lucha contra otros de forma tan violenta como si realmente llevasen armas.
Aunque parezca que no, incluso parece una mafia, donde los más jóvenes se hacen hueco a base de contactos y nepotismo exponiendo sus teorías que de otra forma habrían pasado inadvertidas, y los más ancianos del lugar, por muy alocadas que sean sus ideas, siguen en alta posición gracias a su antigüedad y decenas amigos aquí y allá. El ser humano irá de curioso de querer descubrir y comprender todo cuanto le rodea, pero en el fondo sigue siendo egoísta y no dudará en chafar a quien haga falta con tal de mantener su posición que tanto costó alcanzar, aunque dañe a alguien prometedor de ideas. (A ver cuanto tardan en hacer una serie en este estilo. Le veo miga).


Uno de los problemas que veo es que las teorías se asumen, no sé si por no marearse en comprenderlas un poco más o porque nos creemos todo lo que nos dicen. Está el caso de una teoría asumida que llegado otra la desmonta con pruebas y nos parece un genio el que lo ha hecho. Si ocurriera al revés, pasaría lo mismo, siendo el genio entonces el de la primera teoría. Gana quien llega posteriormente. Hay un detalle a tener en cuenta y es que la teoría nueva a nacido y sido fortificada gracias a la anterior, por lo que probablemente no hubiese sido formulada y elaborada con las pruebas a no ser por lo ya escrito (así que Hawking, le sigues debiendo mucho a Einstein). Por lo que me parece una falta de respeto relegar al olvido las teorías viejas ya desfasadas y no reales, porque igualmente se puede aprender de ellas y de los puntos de vista de sus ideadores.
Otro problema es que, llega ya esa nueva teoría, y todo el mundo cambia su concepto automáticamente, sin cuestionarse. Vamos a ver, los que cuestionan no tienen porque ser solo los científicos, no hace falta ser investigador o estudiante para comprender esas "complejas" palabras. Asumimos que hay un papel para cada persona y que el trabajo es para quien se dedica a eso. No sería la primera vez que alguien "mundano" o que no tiene estudios revoluciona algún campo específico.
No puedo evitar ver a veces los premios Nobel, en serio, como una especie de Oscars de Hollywood, tal cual (No tomarme esta frase al pie de la letra, hay que salvar distancias, pero es que para celebrarlo cada año hay que buscar a los afortunados y no todos los años tienen porque haber grandes descubrimientos).


Con el LHC se quiere descubrir y demostrar varios aspectos teóricos de las partículas como el inicio del Universo, los gravitones (ay mi amigo el gravitón...), el tema de la antimateria y, la estrella del reparto, el bosón de Higgs. Para ello hacen chocar las partículas a velocidades exageradas a través de un largo circuito y con la energía liberada simular situaciones similares al Big Bang, por ejemplo, pero a una escala ínfima. Vamos a ver, esta idea es genial pero creo que se van a descubrir otros puntos y casi nada del Big Bang. Esta genialidad es ver como actúa una explosión de manera atómica, entender como se expande el Universo, bien, ¿pero el Universo acaso se formó por un choque? Puede parecer una tontería, pero no puedo evitar ver un pequeño fallo que podría desmontar el asunto. Todo tiene su funcionamiento en el Universo, su lógica, y quizás el Big Bang es algo tan extraño e incomprensible aún que jamás por ese camino vayamos a entenderlo mejor. Si se originó desde un mismo punto, una explosión, deben de afectar otras lógicas que el choque de innumerables átomos jamás podrán desvelar. Eso sí, el caso es intentarlo, porque de nada sirve quedarse sentado teorizando si no lo ponemos en práctica.
Aunque no puedo evitar sentirme un poco triste si después de tantos años de investigación se llega a la conclusión de que ninguno de esos aspectos principales son ciertos, tirando tiempo y dinero a la basura. No todo está perdido, ya que las noticias sobre el LHC son positivas y se descubren igualmente aspectos del Universo y de los átomos que hasta ahora no se apreciaban. Así que no hay mal que por bien no venga, y quien sabe, puede que con la tontería de una teoría vieja nazcan otras tantas nuevas o pruebas sobre la realidad que realmente nos fascinen.

Esa es otra, el Big Bang sigue siendo un teoría, pero está tan extendida y aceptada que ya no pensamos en alternativas, se nos olvida que puede no ser cierta. Parte de la culpa no puedo evitar verla en los medios, en la televisión e Internet (y antes los libros, que poco a poco serán e-books), donde se expande la información de manera muy efectiva. Si nos fijamos, en las series de televisión actuales ya se hablan de teorías modernas como si fuesen completamente ciertas, hasta en lo ficticio se nos inculca una realidad.
En un principio, en el origen de la información, se dan los datos veraces y claros, donde se especifica “Es solo una teoría, pero tenemos estas pruebas que la apoyan, pero aún así no es 100% segura”. Entonces se pasa a otra fuente de información, y a otra, otra... y la frase se convierte entonces en un “Es una teoría con pruebas, la más veraz posible”. Bien sigue la bola, crece, crece y... por fin llega a nosotros indicando “El Big Bang fue el origen del Universo”, así, afirmando de tal forma que la gente de a pie pues lo asume. Es una teoría tan magnifica que es difícil no creerla, pero los pies en el suelo siempre ayudan a enfocar los pensamientos en otras direcciones para descubrir esos pequeños detalles que se nos escapan y poder así apreciar otras posibilidades y avanzar por esos caminos aún sin descubrir llenos de una sabiduría igual de magnifica.
Quiero remitirme a Saul Perlmutter, Brian Schmidt y Adam Riess, ganadores del nobel del año pasado, que cuestionaron el Big Bang mismo, ya que la teoría que tratamos asume que el Universo va frenando y la nueva teoría que exponen (gracias a analizar supernovas) es que en realidad se va acelerando. Es la mejor teoría reciente que he podido encontrar para explicar mi artículo de opinión, es más que idónea. Pero llegamos a un punto de que asumimos de que realmente es así, que el Universo se acelera, pero el inicio del Universo no tiene porque haber sido similar al de una supernova... ¿no? Puede ser por otro puntos que aún se nos escapan y que definan mejor ese inicio.


La física cuántica sufre de esto casi constantemente, es tan "extraña", tan aleatoria que por mucho que busquemos explicación nos quedamos cortos. Vamos a ver, puede ser que siglos de ver las cosas con un filtro impidan que comprendamos mejor el concepto de esa ciencia en sí misma, funcionando con otra lógica igual pero que se encuentra desviada por otro lado. Poco a poco se avanza en esto, pero creo que tenemos que olvidar nuestra previas concepciones para razonarla mejor. Incluso puede que las teorías y pruebas sean insuficientes para ella, yendo un paso más allá. Todo se andará.



Una cosa que he descubierto hurgando por la red es al señor Karl Popper, el cual llegó a la misma conclusión que yo, que por muchas pruebas que hayan, no significa que la teoría termine por ser cierta. También quiero indicar antes de terminar sobre el artículo que me inspiró para crear este, que aunque sea completamente diferente, trata de lo mismo.
Y es lo que digo, no hay que creerse todo lo que nos cuentan o leemos, es mejor pararse a pensar aunque sea por un rato e ir analizando. Poco a poco convertirlo en costumbre es algo bastante sano, porque nos ayuda a no asumir, a ser un poco menos necios ante el bombardeo constante de información que recibimos. No quiero ser negativo, pero, ¿qué conocemos realmente del mundo? ¿Qué sabemos 100% seguro de primera mano? Vivimos con una rutina que probablemente ni te saque fuera incluso de tu ciudad. Las cosas que ves en el día a día son incuestionables, pero hay cosas que tendemos a asumirlas. Hasta hace poco (un siglo o dos), hasta que no filmamos y fotografiamos el espacio exterior, teníamos que creernos lo que nos contaban, de que realmente había un espacio con planetas ahí fuera.


Es que entre tanta teoría, es bueno tener una personalidad propia y escoger la que más nos parezcan acordes mientras llegan esas otras tantas, o las verdades definitivas, que nos aclaren un poco más lo maravilloso que realmente es el Universo.

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