miércoles, 29 de julio de 2015

Tratado de la Insensibilidad



 Hago repaso de la vida y descubro que siempre he estado en un punto muerto. Moverse no sirve, e ir mejorando sólo crea una falsa ilusión. ¿Pesimista o realista? De saber la respuesta nada cambiaría. Nada. Creo que más bien fatalista o catastrofista.

Sin provocar nada de lo que sucede a mi alrededor me siento culpable. Siento como si fuese el bufón aunque en teoría esté a la misma altura que los demás. No nos engañemos, esta sociedad se basa en la ley del más fuerte, es competencia por mucho que te ofrezcan la mano. Sigo escuchando las risas, las malas miradas como si fuese el paria de la semana que le ha tocado una lotería oscura y secreta. No les puedo culpar; no me puedo culpar, así nos han educado y conocemos las reglas aunque sea de forma inconsciente.


¿Cómo ser positivo? Si leo las noticias y veo:

–Políticos intentando borrar el pasado.

–Multas, traiciones y ventas, todas multitudinarias.

–Asesinatos, tanto al pobre como al rico.

–Mafias tanto legales como ilegales.

–Mujeres confesando acosos sexuales por parte de un famoso.

–Empresas que no te dan tantos derechos como parece.

–Productos que están diseñados para beneficiar más a la empresa que al cliente.

–Más de mil despidos de un golpe.

–Dinero público que no se devuelve (con sus respectivos corruptos).

–Otro ERE.

–El paro, de tan poderoso que ya es un concepto en sí.

–La Ley Mordaza.

–Impuestos mal repartidos.

–Religiones ciegas o que se contradicen.

–Medios que ocultan hechos.

–Sexo, drogas y Rock and Roll exclusivos para políticos.

–Aumento de suicidios.

–Hospitales insalubres.

–Abuso de poder, incluido policial.

–Accidentes de todas clases.

–“Accidentes” de todas clases.

–Manipulación de información sin un motivo claro.

–Élites, casta, clubes… términos que en teoría no deberían afectarnos.

–Guerra, por supuesto.

–Millones que nadie sabe dónde se meten.

–Diputados que reconocen su inutilidad.

–Animales cazados o maltratados. Mejor no preguntar por los extintos.

–Periodistas fáciles de comprar.

–Genocidios rememorados una y otra vez como excusa.

–Que somos el último mono de Europa.

–Exceso de mentiras piadosas.

–Auto-engaño de altos cargos.

–Nepotismo.

–Organizaciones que se montan para contradecir a otras.

–ONGs que roban.

–Eventos y beneficencias para limpiar las conciencias.

–Exceso de inmigración.

–Contaminación y calentamiento global expandiéndose.

–Racismo, homofobia, machismo y femi-nazis.

–La violencia en pareja, más acallada que revelada.

–Ladrones en la cárcel vitoreados por ser famosos de turno.

–Ladrones sueltos que se les encuentra demasiado tarde.

–Terrorismo.

–Que continua lo de los camiones franceses y españoles.

–Trabajos sin sueldo (esclavismo en el siglo XXI).

–Personas obligadas a prostituirse.

–Gente que se ve obligada a prostituirse.

–Derechos humanos obviados.

–Grandes empresas aplastando o devorando a las pequeñas.

–Previsiones que pocas veces aciertan, y cuando lo hacen son catastrofistas.

–Juicios que no acaban como uno espera…

–…debido a jueces comprados ya sea con dinero o miedo.

–Extorsión, amenazas, “toques”. El matón del patio nunca murió.

–Políticos (muchos, demasiados) que se libran por el momento por la etiqueta “imputado”.

–Políticos que ni son nombrados por sus delitos, por los cuales jamás pagarán.

–Tragedias olvidadas.

–Rememorar pasados que ya no vienen a cuento.

–Leyes a favor de los más poderosos.

–Leyes contra los más débiles.

–Objeciones de todas clases en todos los ámbitos para los que no son tan ricos.

–La falta de becas y ayudas.

–Lo difícil que es ser autónomo primerizo.

–Impuestos porque sí.

–Documentos secretos.

–Material ilegal al que se le hace la vista gorda.

–Tráfico entre aduanas que cruza sin problemas.

–Tarjetas Black, claro que sí.

–Medicina cara.

–Medicina controlada o sobornada.

–Recortes presupuestarios para lo esencial.

–Más recortes.

–Obesidad.

–Virus, enfermedades, pandemias… que no se expanden.

–Virus como el Sida, que sí lo hacen.

–Enfermedades como el Alzheimer.

–Derechos comprados.

–Pueblos fantasma.

–Abandono de bebes.

–Ancianos olvidados por su propia familia.

–Catástrofes naturales.

–Pobreza en aumento.

–Desahucios.

–Familias sin hogar.

–Aumento del incide de robos.

–Ataques informáticos ofensivos sin ningún propósito.

–La Deep Web.

–Exceso de publicidad.

–Trucos de marketing rastreros.

–Trucos legales igual de rastreros.

–Prioridad a deportes por encima de otros según lo lleno que esté el bolsillo.

–Secuestros. A diario.

–La clásica pantalla de humo que nos trata de tontos y que permitimos.

–Muchas alusiones políticas que nos trata de idiotas y de las que nadie reacciona.

–Corrupción de moda incluso en el ciudadano de a pie.

–Despidos improcedentes o por interés.

–Años de trabajo y/o estudio y terminar la vida con nada.

–Acabar los estudios y que no sirva de mucho en la actualidad.

–La obligación de emigrar.

–Problemas crecientes con la jubilación.

–Exceso de población.

–Violencia gratuita.

–Exceso de violencia.

–El poder del dinero, que lo puede todo: todos tenemos un precio, sin excepción.

–Tráfico de órganos.

–Chapuzas irreparables.

–Chapuzas con víctima incluida.

–Menores aprovechándose de la ley.

–Juicios anulados o postergados.

–Niños soldado.

–Pornografía infantil en masa.

–Abusos de y a todas las edades.

–Fracaso escolar en aumento.

–Agresión al profesorado.

–Alcoholismo, en parte porque no es difícil de obtener y porque los propios vendedores y bares lo permiten.

–Borracheras a edades tempranas.

–Drogas duras y sus víctimas y consecuencias.

–Deforestación.

–Deforestación intencionada.

–Amarillismo.

–Periodismo sucio y/o sensacionalista.

–Falso periodismo o desinformación.

–Prioridad al cotilleo sobre la cultura.

–Competencia desleal.

–Agresión y robo a museos.

–Embargos de todo tipo de bienes.

–Violaciones.



Y sin embargo no me inmuto ante tal bombardeo, como si en el fondo no me importara. Aunque me concienciase, ¿de qué serviría?

Ha llegado el punto en que “nos venden” que la realidad es tanta maldad y negatividad que me siento hueco. Sé que está mal, que es injusto y que hay que hacer algo, pero en el fondo ya sé que seguiré con mi rutina. Puede que desde el principio fuese parte de su plan, saturarnos con tanta noticia pesimista para inmunizarnos, para asegurarse de que no nos moveremos cuando llega periódicamente la gran sorpresa, la guinda de este pastel de mierda.

¿De verdad puede haber tanto hecho negativo en tan poco tiempo como lo pueden ser un año o incluso unos meses? A veces parece que el hombre en verdad tiene una naturaleza maligna, y lo único que hace es engañarse a sí mismo una y otra vez.
Mentalmente hablando es un milagro que siga vivo, o quizás ya soy un zombi y moriré sin saberlo, con la desgracia que no me levantaré tras morir, con lo que al menos tendría un verdadero propósito de comer cerebros, debido a que el mío me lo desintegraron a base de un cañoneo informativo y publicitario.

Entonces, ¿qué queda? Dicen que hay que luchar, pero, ¿de qué servirá? Siento que si todos nos moviésemos no serviría de nada, porque de hecho ya se ha hecho con las manifestaciones y sólo ha empeorado las cosas. No hay que dejar de luchar, claro que no, pero, ¿lo haces tú? Porque, por mi parte, no conozco a nadie que lleve a la práctica las palabras.
Repito: ¿qué queda? Incluso si escogiese el suicidio nada cambiaría; nacimiento, vida y muerte resumidos en nada. Puede que un suicidio masivo afectase un poco la conciencia de la sociedad, pero sería eso mismo, un poco, porque a la semana ya estarían pasando la ristra de negatividad diaria tras aprovechar dicho suceso como una pantalla de humo.


He llegado a ese punto, en pensar que nada sirve para nada, que aunque nos movamos no servirá. Lo que era lógico, acción-consecuencia, ha cambiado, se ha oscurecido la supuesta fórmula del éxito hacia la felicidad. Los triunfadores dicen que la vida es una partida, y es fácil decirlo cuando estás en ese lado, pero cuando estás en el opuesto por mucho que juegues no se llega a nada, salvo a una falsa ilusión de que se está dominando el juego hasta que recibes otro golpe más de la realidad. Ya no me quedan dientes, por lo que me cuesta cada vez más digerir el paso de los días.

Con esta pseudo-referencia a El Guardián entre el Centeno me despido. Gracias por leer. Como decía cierto personaje de cierta serie que es en sí una enciclopedia: no os preocupéis por mí. Yo ya estoy muerto.

1 comentarios:

Olé el ritmo sabrosónnn....

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