jueves, 7 de febrero de 2013

El Bueno, el Feo, el Malo: La Vida, la Muerte, la Suerte




*Petao de Spoilers*


Entre estos dos findes con mis amigos hemos visualizado de nuevo "La Trilogía del Dolar", tres indispensables del cine que por culpa del "Indios y Vaqueros" en este país han sido un poco desmerecidas. Dos ironías, pues en principio porque no sale ni un solo indio, y la otra por haber sido rodadas precisamente en España, por Almería.

El revisionado me ha servido para apreciar mejor la esencia y profundidad que suponen todas las obras entre sí, con conceptos y filosofías para los que gusten, como yo, buscarle los tres pies al gato. Ahora mismo tengo reciente "El Bueno, el Feo, el Malo", así que a partir de ella abarcaré un poco lo que supone el maestro Sergio Leone.

La primera pista que notamos es que los personajes principales que dan título al asunto no tienen nombre, centrándonos o llamándonos más la atención el personaje de Clint Eastwood, todo por ser en teoría el mismo buscavidas de las dos cintas anteriores. Gracias a este dato, dejamos a un lado la "banalidad" que suponen los nombres, alentándonos a que es lo de menos y que de lo que de verdad hace a una obra o te ayuda a adentrarte es el concepto, esencia y carácter de los propios personajes.

Yendo por estos derroteros, podemos afirmar que "El Bueno" es la vida, "El Malo" la muerte y "El Feo" la suerte. Tres conceptos o representaciones que se agarran de la mano y definen perfectamente, o al menos abarca, todo lo que supone un ser humano.
La trilogía gira en torno al dinero, el verdadero causante de las tres historias y que trae de cabeza a todo personaje posible implicado. En torno al poder verde gira precisamente también los tres conceptos que se han indicado, mostrándose tres puntos de vista totalmentes diferentes pero que comparten la misma esencia.

El Bueno, o Rubio, es quien otorga la vida durante todo el metraje a su compañero, El Feo, o Tuco. Ambos se odian a rabiar, incluso intentan matarse entre ellos, pero saben que no pueden vivir el uno sin el otro. Su juego para ganarse la vida se ve peligrado cuando el cúmulo de casualidades les hace cruzarse con El Malo, o Sentencia, hecho que se confirma cuando Rubio se cruza la mirada de nuevo con él ("Mira Rubio, ¿ese no es Sentencia?" asegura Tuco), situación que le hace pensar y dejar de repente ese estilo de vida y abandonar su suerte (literalmente) para ir por otro camino lejos del otro personaje siniestro.

Pero tentar a la suerte conlleva sus consecuencias, y esta decide brindarle un sin fin de situaciones muy casuales donde la muerte le recuerda quien es como si desde aquella mirada ya supiera lo que se le venía encima. Al rubio no le toca otra que reconciliarse con la suerte, convirtiéndose de repente todas sus situaciones en conjunto en algo arriesgado, recordándonos que "Para vencer, hay que arriesgar".
Conformen se acercan a su destino de dichoso dinero, la muerte cada vez anda más cerca, y aún sabiéndolo, la vida y la suerte se lanzan al río por notar que es algo que merece la pena. Una vez que la muerte es derrotada, la gloria es el premio, donde el protagonista nota que ya que tiene la vida resuelta, puede dejar de abusar de la suerte y, ahora sí, dejarla de lado, demostrando que la suerte no es algo que aparece sin más, si no que hay que buscarla, y en esos momentos ya no será necesaria por decisiones; como la vida misma.


Hay otro detalle curioso que nos confirma que la película es el inicio de la propia trilogía (o un intento muy bien pensado de hacer un ciclo sin fin entre ellas) cuando Rubio encuentra el tan famoso poncho que le caracterizaba en las otras dos. Esto puede explicar por que el gran Lee Van Cleef interpretó al coronel en la segunda "La Muerte tenía un Precio" con rol muy similar. Clint Eastwood, aquí llamado El Manco, se percata de la esencia de tal personaje, de que es la propia muerte que viene a buscar al malo de turno a través de él. Esto nos deja a entender que, o bien El Manco recuerda en el coronel al personaje de Sentencia y por ello de ese mismo aspecto, o que realmente tal hombre no estaba ahí, siendo de verdad la misma esencia de la muerte en un juego entre personajes que repitió Shyamalan más tarde pero de una forma más evidente y ligera. Por ello quizás el coronel aparenta alguien tan frío y siempre de negro que imita o realiza las mismas ideas que el otro protagonista (incluso adelantándose de lugar sin explicación), dándonos a entender que el concepto está junto a él para avisarle de que la muerte está cerca hasta que cumpla el objetivo de matar al villano.



Con esto, observamos que la película “El Bueno, el Feo, el Malo” define muy bien lo que supone vivir. Unos, simplemente viven largo y tendido sin llamar nunca la atención de la muerte al no tentar a la suerte, pero otros, buscan a la suerte aún sabiendo que la muerte puede adelantarse, recordando de nuevo esta trilogía, y yo mismo, que siempre hay que buscarla para obtenerla.

Es quizás que las grandes obras son las que siguen levantando desvaríos tras tantos años después, o simplemente aquellas que se centran en explicar sin palabras las esencias más complejas y sin embargo muy básicas. Las cuales, por mucho que se repitan ya de cuentos de niño, siempre son bienvenidas para refrescar nuestras ideas y alma. Una lección bien sabida que nunca está de más.

Aún no he visto la nueva de Tarantino, pero sé que este friki de cuidado habrá llenado su obra de detalles de dicha trilogía y unas cuantas más de Leone. No lo oculta y lo reconoce, y aún así le resulta fresco el producto. A lo mejor ha sabido ver cuales son las claves de las mejores obras y como éstas, por mucho que se repitan, siempre funcionaran y nos recordaran lo grande que es el cine y la propia vida.

1 comentarios:

Interesante interpretación de "El bueno, el feo y el malo" y de la propia "Trilogía del dólar". Sergio Leone deberá ser recordado por contar historias que se pueden disfrutar sin más, al mismo tiempo que la acción ocurre, sin reflexión o análisis alguno; por otro lado, siempre encontrarás un ángulo diferente desde el que cortar la historia y los personajes y degustarlos de otra manera. Y siempre tendrán otro sabor.

Nunca el cine "de acción" se ha acercado tanto al puro arte como con Leone.

Por otro lado, yo ya he visto "Django desencadenado" y, salvo por los cameos de Don Johnson, Tom Savini y demás tropa, no la recomiendo. Al menos, no como peliculón. Prefiero rebajar tus espectativas y que te sorprenda positivamente que suceda lo contrario, ya me conoces.

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