
Tuve
la suerte que en mi casa se escuchara todo tipo de música. Que si mi
hermano Rock Estatal y Metal en general, mi hermana con sus 80s y el
Makina (o Bakalao) y mi madre, las más influyente, con sus grupos
sesenteros y setenteros, destacando Pink Floyd. Es una suerte que aún
no comprendiera de etiquetas, lo que me alejaba de sobrenombres que
terminan condicionando. Tampoco saber de tribus urbanas ayuda a
valorar lo que odiaran por entonces señores/as como los Heavys,
asuntos que terminan pasando y que incluso se mezclan.
Aprender
un camino significa mermar en otro. Una de mis épicas es conseguir
escuchar todos los estilos de música...