El futuro ya
está definido, solo hace falta mirar el presente y darle una vuelta
de tuerca extra. Para empezar por algo muy cercano y común, tenemos
Internet, donde todo ordenador posible se conectará automáticamente
a otro super-ordenador o servidor central que tendrá toda ley,
costumbre y sentido cibernauta. Ya no hará falta que llames a nadie
para arreglar el aparato, pues ese cerebro central repasa diariamente
sus miles de millones de conexiones para asegurarse que todas están
idénticas y bien, eliminando virus y errores a partir de copias
previas de seguridad.
También
sucede que el piratear y lo ilegal será imposible,...