
Nada ha cambiado desde niños, todo sigue siendo un juego; sólo que ahora nos lo tomamos más en serio:
Nos explican reglas a seguir, las obedecemos o no, penalizando y dificultando nuestro objetivo de ganar si no las cumplimos.
Nos organizamos en grupos y vamos haciendo todos lo mismo, valorándose aquellos que lo hacen mejor y ganándose el favor de los demás jugadores cuando tengan que ser elegidos la próxima vez.
Competimos, pero ahora vamos a matar si hace falta; todo sea por ganar el juego.
Aprendemos, algo que nunca se dejará de hacer, donde los nuevos conocimientos pueden ser menos inocentes o permitidos...