
Uno de los
consejos más comunes que se le da a un artista es que palpe, huela,
lama, observe hasta sangrar; en definitiva, que sienta, que viva
antes de ponerse a crear. He ahí que comienzo a darle vueltas (una
vez más) y deduzco: ¿es aplicable a los artistas de hoy en día?
Me explico.
En nuestro
presente estamos rodeados de facilidades y maestros al alcance de la
mano como antes no se podía soñar; imposible tener queja de este
punto. El problema surge que a la hora de imaginar ya no se haga de
la misma forma tan realista de antaño. Mi suposición deriva en
saber cómo es y ha sido el proceso de “corrupción” de la
imaginación a partir...