El cielo es como una carretera en sí, deduces, solo que las nubes no se rigen por las mismas reglas, son más libres, deduces. Y ahora había una del tamaño de un transatlántico que imponía sus propias normas y devoraba con belleza a las otras que se topaba, dejando de paso un poco sin luz a la ciudad de tus memorias. Enciendes el pequeño aparato de música que se engancha a tu alma y carne con los auriculares.
all the blue changes,
Ahí estabas, en las calles que te vieron nacer, en la calles que tanto amabas como amante secreto, otra deidad femenina sonríes, gracias al animismo la vida estaba más llena de mujeres de lo que podías haber deseado jamás. Te arropas a ti mismo de manera invisible y respiras el casi puro aire de tu barrio, miras alrededor y como muñecos bien hechos cada uno...