Con un sencillo silogismo deducimos que la verdad es
sencilla y directa, mientras que la mentira es elaborada. Cuanto más lo sea, más
posibilidades de percibir su falsa esencia. Sin embargo se puede construir una
arquitectura de la mentira a tal punto de engañar hasta al último de los seres
humanos.
El arte se basa en la mentira, por lo que, cuanto más desarrollada
una creación, más falsa resulta. A las personas nos gusta admirar las mentiras
bien hechas. Eso me lleva a recordar que el mundo está lleno de ideas
plasmadas, de pensamientos físicos que constituyen el día a día. El arte y
creación son sinónimos, y si todo está impregnado...