Hay palabras
que son similares entre ellas. Dos de ellas son Suerte y Muerte,
capaces de definir tu vida. Puedes tener suerte y salvarte de la
muerte, o no tenerla y no ser capaz de escribir estas palabras. De
esos similares, casi sinónimos, he meditado sobre Sentido y Destino.
No he profundizado, pero su etimología debe contener una similitud.
A mí nunca me ha importado el destino, ¿para qué? Si encadenados a
los días nos dejamos llevar, si hasta los que han escapado se buscan
a sí mismos entre posesiones y logros. El destino debe de ser un
invento de la esperanza. Aun así –cosas de esa vida predecible que
a veces te da sorpresas–...