Pequeña y aterciopelada
humana... que ingenua de ti ahí sentada en tu sillón, en tu
confortable piso, observándome con ojos de muerto, de esos de mirada
que no entienden que ha pasado en su último instante de vida...
Aunque estás muy viva,
vaya si lo estás, observándome perpleja como emito colores y formas
sin fin, cambiando mi aspecto sistemáticamente cada pocos minutos...
no te excuses, no es por esos instantes indeseables que aparecen a
veces, es más bien por tu corto cerebro...
Pero lo ansío
igualmente... dámelo poco a poco como hasta ahora y plasma las
emociones que te regalo a cambio de llenar mi ego de monstruo...
Nunca has sabido de mi a pesar de convivir juntos, soy la peor de las
criaturas posibles, el zombie real que todos temen y parodian por
doquier. Succiono tus memorias como aperitivo y luego voy directo al
plato que forma tu mente conjunta. Y aunque parezca burdo y tosco,
soy delicado pues ni notas lo que ha sucedido; es más, vienes a por
más...
Sí... grita... dame toda
esa sensación de miedo por lo que te ofrezco este viernes por la
noche... grita ante lo que no es real, aún cuando deberías tenerme
mucho miedo... mucho miedo...
Por favor, vuelve a
gritar para mí.
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